Si has dejado de pagar la hipoteca, o sabes que el mes que viene no vas a poder, lo primero que necesitas es saber qué va a pasar y cuándo. El impago tiene un calendario, y conocerlo te devuelve algo que ahora mismo sientes que has perdido: margen para decidir.
Me llamo Patricia Aragón. No soy abogada: me siento entre las dos partes y diseño una salida que las dos puedan firmar.
Cada entidad tiene su forma de actuar y cada préstamo su letra pequeña: toma esta cronología como un mapa orientativo, no como un reloj exacto. Lo que sí se repite es el orden.
La cuota vuelve impagada y empiezan a contarse intereses de demora. Llamadas y SMS del banco.
Qué significa para ti. Todavía no ha pasado nada irreversible: es una cuota atrasada, no «dejar de pagar la hipoteca».
Las llamadas se hacen constantes. Llegan cartas y, a menudo, un burofax. Puede que te ofrezcan «ponerte al día» con otro préstamo.
Qué significa para ti. Aquí se toman muchas malas decisiones por miedo. Antes de firmar nada nuevo, entiende qué estás firmando.
Posible inclusión en ficheros de solvencia, siempre con requerimiento previo. El expediente pasa a recobro prejudicial.
Qué significa para ti. Tu capacidad de pedir crédito queda tocada. El banco prepara la reclamación, pero aún no la ha presentado.
Al alcanzar el umbral legal de cuotas impagadas, el banco puede dar por vencido el préstamo entero y reclamarte toda la deuda.
Qué significa para ti. Es el punto de inflexión: ya no se discute cuántas cuotas debes, sino todo el capital pendiente.
El banco, o el fondo que haya comprado tu deuda, presenta la demanda en el juzgado. Recibirás notificación y requerimiento de pago.
Qué significa para ti. Empieza el procedimiento judicial. Aquí sigue habiendo margen para un acuerdo.
El juzgado señala fecha y la vivienda sale a subasta pública.
Qué significa para ti. Lo que pasa antes, durante y después de la subasta lo explico en su propia página.
Alguien se adjudica la vivienda y, si no la entregas, el juzgado fija fecha de lanzamiento, que es el nombre legal del desalojo.
Qué significa para ti. Es el final del procedimiento sobre la casa. No siempre es el final de la deuda.
Si lo obtenido en la subasta no cubre lo reclamado, la diferencia se te sigue pudiendo reclamar a ti y a los avalistas.
Qué significa para ti. Es quedarse sin casa y con deuda. Exactamente lo que un acuerdo a tiempo intenta evitar.
Casi todo lo que aparece aquí tarda meses en producirse, y entre un tramo y el siguiente el acreedor prefiere cobrar o cerrar el asunto antes que seguir gastando en juzgados. Esa es la grieta por la que entra la negociación. Lo urgente desde el primer día es abrir el buzón: en las cartas están los plazos.
La hipoteca está garantizada con la vivienda, pero la deuda es tuya. Te lo cuento sin dramatizar, porque saberlo es la única forma de ordenarlo.
Sobre cada cuota impagada se aplican intereses de demora y, más adelante, costas y gastos del procedimiento. La deuda crece cada mes que pasa.
Para incluirte, la deuda debe ser cierta, vencida y exigible, y debe haberse requerido el pago antes. No es una condena, pero cierra la puerta a casi cualquier crédito.
Con la hipoteca impagada, el acreedor va normalmente contra la vivienda. Solo si tras la subasta queda deuda puede reclamarla sobre tu sueldo o tus cuentas.
Legalmente, el acreedor puede reclamar todo el préstamo a partir de ciertos umbrales de impago. En la práctica, desde la primera cuota impagada hasta perder la vivienda pasan meses o años. No cuentes con ese tiempo como si fuera tuyo: cuéntalo como el tiempo que tienes para llegar a un acuerdo.
Lo primero que se «embarga» es la propia vivienda, a través de la ejecución hipotecaria, no tu nómina. El embargo de sueldo o cuentas suele aparecer solo si tras la subasta queda deuda pendiente.
Una pausa pactada no es un impago: es una carencia o una moratoria, que hay que solicitar y que la entidad tiene que aceptar. Dejar de pagar sin acuerdo, en cambio, tiene todas las consecuencias de esta página, salvo que consigas poner al día el préstamo antes de que lo den por vencido.
No te voy a decir que dejes de pagar. Si no puedes pagar, no pidas dinero prestado para aparentar que sí: solo añade una deuda a otra. Y si has dejado de pagar, no lo escondas: prepárate.
No. Soy especialista en negociación extrajudicial de deuda hipotecaria: diseño y cierro acuerdos entre deudores, bancos, fondos e inversores. Cuando se abre un procedimiento judicial, trabajo junto a un abogado y un procurador de confianza.
Cuéntame en qué punto estás: cuántas cuotas debes, si has recibido burofax o demanda, si hay avalistas, qué vale hoy tu casa. No vendo milagros. Sí te prometo que no te voy a juzgar.
Atiendo en toda España, por teléfono y WhatsApp. Si no puedo cogerlo, te llamo yo.