Cuando me llamas no empieza un procedimiento: empieza una conversación. Mi trabajo tiene cuatro pasos y en todos ellos estoy yo, no un departamento.
No soy abogada y todo lo que hago son acuerdos extrajudiciales. Si tu caso necesita también un abogado, te lo diré en la primera llamada.
Me cuentas qué está pasando, sin filtros. Te pido lo básico: escrituras, la última cuota pagada y las cartas que hayas recibido de tu acreedor.
En esa misma conversación te explico también en qué condiciones trabajo.
Miro quién es hoy tu acreedor, en qué fase estás, qué cargas pesan sobre la vivienda, cuánto vale y qué quieres conseguir tú.
Te propongo la salida con más posibilidades y la defiendo frente al acreedor: dación, venta con quita o reestructuración.
El acuerdo se formaliza en notaría y se cancelan las cargas. Te acompaño hasta el final.
Antes de la firma reviso contigo cada documento y te explico qué estás firmando, línea a línea. Después compruebo que la cancelación de cargas se inscribe en el Registro.
Prefiero que lo sepas antes de llamar.
Si tu caso necesita a otro profesional, no te dejo solo: te lo digo, te pongo en contacto con mi equipo de colaboradores y sigo con la negociación mientras ellos hacen su parte.
Cuéntame toda la película, con fechas y papeles si los tienes. Te digo si hay margen para negociar.
Atiendo en toda España, por teléfono y WhatsApp. Si no puedo cogerlo, te llamo yo.