Soy avalista de una hipoteca y no pagan: qué puede pasar y qué se puede negociar

Firmaste como avalista para que un hijo, una hermana, una pareja o un amigo pudiera comprar su casa. Puede que ni recuerdes bien qué firmaste. Ahora el préstamo no se paga, el banco o el fondo te llama a ti, y tienes miedo por tus ahorros, tu pensión o, peor, por tu propia casa si la pusiste como garantía.

O estás al otro lado: eres el titular, no puedes pagar y lo que más te angustia no es tu deuda, sino lo que les va a pasar a las personas que te avalaron.

En esta página te explico qué responde de verdad un avalista, en qué se diferencia avalar de hipotecar tu casa a favor de otro (la llamada doble garantía), qué puede pasar si el impago sigue su curso y, sobre todo, cómo se negocia una salida que incluya a los avalistas en lugar de dejarlos para el final. No soy abogada; negocio acuerdos con el acreedor, y los avalistas están siempre en la mesa.

Qué firmaste realmente: de qué responde un avalista

Un avalista (en la escritura suele aparecer como fiador) se compromete a pagar la deuda si el titular no lo hace. En la mayoría de las hipotecas, además, el aval se firma como solidario y con renuncia a los beneficios que la ley reconoce al fiador: eso significa, en la práctica, que el acreedor no tiene que agotar primero el patrimonio del titular ni la vivienda hipotecada para reclamarte a ti; puede dirigirse contra el avalista desde el principio, por toda la deuda.

Y responde con todo su patrimonio presente y futuro: nómina, pensión, cuentas, otros inmuebles. Así lo dice el contrato que se firmó, y así lo aplican los juzgados. Esa es la teoría, y conviene no endulzarla.

La práctica es distinta, y por eso escribo esta página: el acreedor no quiere avalistas arruinados, quiere cobrar. Y cuando alguien le pone delante una salida ordenada (una venta, una dación, un pago parcial pactado), esas responsabilidades se convierten en piezas de una negociación. No desaparecen; se ordenan. Cuanto antes se abra esa conversación, más margen hay. Lo que ocurre si no se abre lo tienes en [qué pasa si no pago la hipoteca](/ayuda-hipoteca/que-pasa-si-no-pago-la-hipoteca/).

Avalista, hipotecante no deudor y doble garantía: no es lo mismo

Antes de decir nada sobre tu caso, necesito saber cómo firmaste. Hay tres formas de "estar en" una hipoteca de otro, y la diferencia lo cambia todo: lo que arriesgas, lo que puede reclamarte el acreedor y hasta dónde llega un acuerdo.

Avalista (fiador)Hipotecante no deudorDeudor hipotecante / doble garantía completa
Qué aportasteTu compromiso personal de pagar si el titular no pagaTu vivienda (u otro inmueble) como garantía del préstamo de otro, sin ser deudorTu compromiso personal y tu vivienda
Con qué respondesCon todo tu patrimonio (nómina, pensión, cuentas, bienes)Solo con el inmueble que hipotecaste; no con tu nómina ni tus ahorrosCon todo tu patrimonio y, además, con el inmueble
Cómo aparece en la escritura"Fiador solidario", "avalista""Hipotecante no deudor"; el inmueble figura como segunda finca hipotecadaComo prestatario y como propietario de una finca hipotecada
Qué es la "doble garantía"No hay doble garantía si solo avalasSí: el préstamo tiene dos fincas en garantía (la del titular y la tuya), con una parte de la deuda asignada a cada unaSí
Riesgo principalReclamación y embargo de ingresos y bienesPerder el inmueble hipotecadoAmbos
Qué se puede negociarQue el acuerdo (dación, venta con quita, plan de pagos) libere expresamente al avalistaCancelar la parte de deuda que recae sobre la finca del titular y proteger la finca del avalista, o resolver ambasCombinación de las dos anteriores

El término "doble garantía hipotecaria" se usa también en el mercado para un producto: financiar el 100 % de una compra aportando un segundo inmueble. Aquí lo trato solo desde el lado de quien ya lo firmó y ahora ve peligrar esa segunda finca. El análisis largo lo tienes en [hipoteca con doble garantía: cómo proteger la casa de los avalistas](/blog/hipoteca-doble-garantia-avalistas/).

Qué puede pasar si el titular deja de pagar

Para el avalista, el impago avanza igual que para el titular, y muchas veces se entera tarde porque las cartas van a otro domicilio. En términos generales:

  • Primeros impagos: el acreedor reclama las cuotas a titular y avalistas; puede incluir a los avalistas en ficheros de morosidad.
  • Vencimiento anticipado: cuando el impago supera los umbrales legales, el acreedor puede reclamar toda la deuda, también al avalista.
  • Demanda: la [ejecución hipotecaria](/ayuda-hipoteca/ejecucion-hipotecaria/) se dirige contra la finca hipotecada y contra los deudores; contra el avalista personal puede ir en el mismo procedimiento o en otro, según cómo esté planteado. Si hay una segunda finca hipotecada (doble garantía), la ejecución puede alcanzarla.
  • Subasta y deuda remanente: si la vivienda se subasta y el precio no cubre la deuda, la diferencia se puede reclamar al titular y al avalista, con embargo de nómina, pensión o bienes ([subasta de la vivienda y deuda pendiente](/ayuda-hipoteca/subasta-de-la-vivienda/)).

No lo cuento para asustarte, sino para que entiendas por qué el momento importa. Mientras no hay demanda, hay tiempo para negociar; cuando la hay, sigue habiéndolo, pero con un abogado en paralelo y menos margen. Lo que no tiene sentido es esperar a ver "si el banco se olvida". No se olvida.

La casa de tus padres: cómo funciona la doble garantía

Es el caso que más me preocupa y el que más veces he visto: unos padres con su casa pagada la hipotecaron para que su hijo o hija consiguiera el préstamo. Años después, el préstamo no se paga y la casa de los padres está en juego.

Cuando hay doble garantía, la deuda total del préstamo está repartida entre las dos fincas: en la escritura consta qué parte de la responsabilidad hipotecaria recae sobre cada una. Lo normal es que la mayor parte recaiga sobre la vivienda del titular, pero he visto repartos cercanos al cincuenta por ciento. Ese dato es lo primero que miro, porque marca lo que se puede conseguir.

Un ejemplo ilustrativo (cifras inventadas para explicarlo):

Deuda total impagadaResponsabilidad sobre la vivienda del titularResponsabilidad sobre la casa de los padres
Ejemplo300.000 €250.000 €50.000 €

Si el titular quiere entregar su vivienda para cancelar la deuda, lo que un acreedor puede aceptar cancelar con esa entrega es, como máximo, la parte que recae sobre esa finca (en el ejemplo, 250.000 €). Los 50.000 € restantes siguen garantizados por la casa de los padres. Para protegerla hay tres caminos, y no siempre están todos abiertos: que esa parte se siga pagando después de la dación con un plan asumible; que se negocie una quita sobre ella; o que se aporte una cantidad para cancelarla. Cuál es viable depende del acreedor, de la fase y de la solvencia de todos los intervinientes.

Lo que te puedo prometer es esto: que la casa de los avalistas será la prioridad en la negociación, y que te diré desde el principio, con números, qué es realista y qué no. Lo que no te voy a prometer es que "se queda a cero" cuando hay doble garantía, porque en muchos casos no es verdad y prefiero decírtelo antes que después. Cómo se resolvió un caso extremo, con tres fincas y una madre de 80 años, lo cuento (anonimizado) en [La Deuda Humana](/blog/madre-avalista-hipoteca-hija/).

Negociar la salida incluyendo a los avalistas

Sea cual sea la figura, mi forma de trabajar es la misma: los avalistas no son un problema que se resuelve al final, son parte del acuerdo desde el primer día. En la práctica:

  • Cuando el avalista es personal (fiador), el acreedor lo ve como solvencia añadida y, por eso, suele pedir más para aceptar una [dación en pago](/soluciones/dacion-en-pago/) o una quita. Es más difícil, no imposible: he cerrado daciones con avalistas personales; en algunos casos el acuerdo incluye que los intervinientes aporten una cantidad, y siempre hay que exigir que la carta de pago libere expresamente a los avalistas, no solo al titular.
  • Cuando hay una segunda finca, el objetivo es doble: cancelar lo que recae sobre la vivienda del titular (dación o [venta con cancelación](/soluciones/vender-vivienda-con-deuda/)) y proteger la finca del avalista negociando la parte que le corresponde ([negociar la deuda hipotecaria](/soluciones/negociar-deuda-hipotecaria/)).
  • Cuando la deuda la tiene un fondo, la lógica cambia y a menudo se abren opciones que el banco original no contemplaba ([mi hipoteca la tiene un fondo](/ayuda-hipoteca/mi-hipoteca-la-tiene-un-fondo/)).
  • Cuando hay conflicto familiar (los padres ya no se hablan con el hijo, o hay una separación por medio), negocio con cada parte por separado. Nadie tiene que sentarse con nadie.

Sé cómo piensa el acreedor: prefiere un acuerdo firmado con todos los intervinientes a perseguir la pensión de una persona mayor durante años. Pero necesita que alguien se lo ponga fácil. Ese es mi trabajo.

Quitar el aval de una hipoteca: qué se puede hacer y qué no

Muchas personas buscan "quitar avales hipoteca" o "cómo salir de un aval". La respuesta honesta:

  • Con la hipoteca al día, el avalista solo sale si el acreedor consiente, normalmente mediante una novación en la que el titular demuestra solvencia suficiente o aporta otra garantía. No es un derecho del avalista; es una decisión del acreedor.
  • Con la hipoteca impagada, el acreedor no libera avalistas a cambio de nada. La liberación se consigue como parte de un acuerdo que le resuelva la deuda: dación, venta con quita, pago parcial. Es lo que negocio.
  • Por vía judicial, algunos despachos plantean la nulidad del aval o de determinadas cláusulas (por falta de información, por abusividad). Es una vía legítima que lleva un abogado; yo no la tramito ni te la prometo, y te derivo si tu caso lo pide ([cláusulas abusivas e hipoteca impagada](/blog/clausulas-abusivas-hipoteca-impagada/)).

Lo judicial es de abogado

Para que no haya dudas sobre qué hago y qué no:

  • No demando ni me opongo en juzgados. Si hay procedimiento, un abogado colaborador de mi confianza lleva la parte procesal ([oposición a la ejecución hipotecaria](/blog/oposicion-ejecucion-hipotecaria/)) y yo sigo negociando.
  • No tramito la nulidad del aval ni reclamaciones por cláusulas abusivas.
  • No tramito la Ley de Segunda Oportunidad, que puede ser una opción para un avalista con deuda inasumible; te derivo a [despachos colaboradores](/colaboradores/) ([Ley de Segunda Oportunidad e hipoteca](/blog/ley-segunda-oportunidad-hipoteca/)).
  • No prometo que ningún avalista quede libre: te digo lo que suele ser posible en tu situación y lo intentamos.

El método completo está en [cómo trabajo](/como-trabajo/).

Qué puedes hacer ahora

Si eres avalista

  1. Pide la escritura del préstamo (al titular o a la notaría) y busca cómo figuras: fiador, hipotecante no deudor o ambos.
  2. Pide al acreedor por escrito el estado de la deuda: cuánto se debe, desde cuándo y si hay demanda.
  3. Si pusiste tu casa, pide una nota simple de tu propia finca: verás la responsabilidad hipotecaria que recae sobre ella.
  4. No firmes nada que te ofrezca el banco sin consultarlo (una refinanciación con tu firma puede empeorar tu posición).
  5. Llámame. Aunque el titular no colabore: puedo trabajar contigo y con el acreedor.

Si eres el titular y tienes avalistas

  1. Habla con tus avalistas antes de que lo haga el acreedor. Es duro, pero es mucho peor que se enteren por una carta.
  2. Reúne la escritura, la última cuota pagada y las comunicaciones, y pide la nota simple de tu vivienda (y de la finca de los avalistas, si hay doble garantía).
  3. No pidas préstamos personales para seguir pagando: he visto demasiadas veces cómo eso arrastra también a los avalistas.
  4. Llámame y cuéntame la situación completa, incluidos los avalistas: sin ese dato no puedo decirte qué es realista.

Preguntas frecuentes

Primero, saber cómo firmaste (fiador o hipotecante) y en qué fase está el préstamo. Segundo, no esperar: contactar con el acreedor con una propuesta, o que lo haga alguien por ti. Tercero, no asumir pagos que no puedes sostener "para que no llegue la demanda"; eso solo retrasa el problema y te deja sin recursos para el acuerdo.

Si respondes como fiador personal, sí, con los límites que marca la ley para nómina y pensión (hay una parte inembargable). Si solo hipotecaste tu casa como no deudor, el acreedor no puede ir contra tu pensión, solo contra esa finca.

Puedes pedirla; que la acepten depende del acreedor. Con avalistas personales suele costar más, porque el acreedor cuenta con su solvencia. Con doble garantía, la dación de la vivienda del titular cancela como máximo la parte de deuda que recae sobre ella; el resto hay que negociarlo aparte. En cualquier caso, la carta de pago debe liberar expresamente a los avalistas. Lo explico en [dación en pago](/soluciones/dacion-en-pago/).

Solo con el consentimiento del acreedor (novación) o mediante un acuerdo que cancele la deuda. No hay un trámite unilateral. Lo explico en la sección "quitar el aval".

Tu aval no depende de su matrimonio: sigue vivo frente al acreedor. Negocio con cada parte por separado si no hay diálogo entre ellos. Tienes más en [hipoteca impagada y separación](/ayuda-hipoteca/hipoteca-y-separacion/).

La obligación del fiador forma parte de su herencia: los herederos que la acepten la asumen. Es un motivo más para resolver el aval en vida y con acuerdo. La parte sucesoria es de un abogado.

El acreedor debe comunicar el impago, y en muchos contratos se pacta que lo haga también a los fiadores; en la práctica, a veces el avalista se entera tarde. Pide al acreedor que te incluya en todas las comunicaciones.

Hablemos

Si has avalado y te reclaman, o si no puedes pagar y te quita el sueño lo que les pase a tus avalistas, llámame o escríbeme. Te diré cómo firmaste, qué arriesga cada uno y qué se puede negociar de verdad. Sin juzgar a nadie y sin vender milagros. Toda España, por teléfono y WhatsApp.

Atiendo en toda España, por teléfono y WhatsApp. Si no puedo cogerlo, te llamo yo.